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Entrenando en Japón

 Escrito por Meik Skoss.

 Traducido por Francisco Casas

 

 

¿Así que quieres ir a Japón?

De acuerdo, has estado entrenando durante, ¿cuánto? Varios años ya y piensas que estás preparado para dar el ‘gran salto’, y entrenar en Japón. Un gran salto, sin duda, ir a un país extranjero donde las costumbres son muy distintas, donde no puedes hablar el idioma, donde incluso las tareas y labores diarias más sencillas pueden súbitamente convertirse en grandes problemas y desafíos aparentemente insuperables. ¿Qué vas a hacer?, ¿a quién vas a llamar? (no, los Cazadojos no es la respuesta.)
Antes que nada, ¿dónde vas a ir?, ¿tienes el nombre y la dirección de un maestro y/o un dojo?, ¿tienes una carta de presentación?, ¿la necesitas? (A veces la necesitaras, a veces no.)

A continuación, ¿dónde vas a vivir?, ¿planeas alquilar un apartamento? ¿qué hay del hoshokin? (entrada, por lo normal el equivalente a dos meses de alquiler pagables al propietario, no reembolsable), el reikin (alquiler de un mes, un pago al agente inmobiliario por encontrarte un lugar en el que vivir), el shikikin (depósito, primer y último meses de alquiler), el depósito de limpieza (también un mes de alquiler; dependiendo de la personalidad del propietario, puedes recuperar todos, algunos o ninguno de estos cuando te marches). ¿He mencionado que los alquileres en Japón son, por decirlo suavemente, un poco prohibitivos? Si piensas que las cosas están mal en Nueva York, San Francisco, u otras ciudades populares, °espera a llegar a Japón! ¿He mencionado también que puede ser que necesites de un garante que te avale el contrato de arrendamiento? Un montón de propietarios ni siquiera dejarían entrar a extranjeros por la puerta. (Demasiado lio, etc, etc.)

¿Y el empleo?, ¿cómo piensas mantenerte? No hace mucho, era relativamente sencillo encontrar trabajo. Muchos, quizás la mayoría, de los extranjeros que estudiaban budo en Japón podían encontrar trabajo como profesores de idioma. Se daba por hecho que encontrarías un empleo adecuado que te permitiera mantenerte y aún sostener un buen calendario de entrenamientos. Esos días terminaron hace ya tiempo. Todavía hay disponibles muchos trabajos como profesor, pero el salario no es muy distinto al que era hace más o menos diez años y sin embargo los precios han continuado aumentando. Quizás, siempre y cuando cumplas con todos los requerimientos necesarios y necesiten a alguien, puedas encontrar trabajo en un área técnica o de gestión en una empresa americana o japonesa que te permita entrenar mucho y además mantenerte. Sin embargo, los empleos de este tipo son algo más difíciles de encontrar que una aguja en un pajar, y no querría apostar por encontrar uno muy pronto. Además, tendrás que ser capaz de adaptarte a la cultura corporativa. De lo contrario, lo más seguro es que estés lavando platos, sirviendo mesas, o trabajando en la construcción. Muchas horas, paga pésima, no mucho tiempo libre. Estas son cosas sobre las que necesitaras pensar antes de abandonar el hogar.

¿Todo esto hace que la situación esté un poco más clara? No es imposible, pero definitivamente no es lo más fácil que harás en tu vida. Dicho esto, vivir y entrenar en Japón durante un periodo largo de tiempo puede ser una experiencia de lo más gratificante y significativa, una que te enseñara mucho acerca de ti mismo y tu país de origen, sobre el país de acogida y su gente, así como sobre el arte que hayas venido a estudiar.

Es mucho más fácil ahora de lo que solía ser. Ya es posible pedir una pizza a domicilio. °Tienen lavadoras! °Y SECADORAS! (Hubo un tiempo en el cual había una, eso es, UNA, lavandería automática en todo Tokio que tuviera secadoras. No tienes absolutamente ni idea de cuán importante puede ser esto hasta que hayas entrenado de tres a cinco horas al día durante la temporada de lluvias.) Y hay un cierto número de grupos de apoyo disponibles. °⁄salos! Si estas en una ciudad grande, probablemente haya una guía telefónica en inglés, o puedes llamar a la oficina gobernativa local (ciudad, pueblo o distrito) para encontrar la información que necesites. Muchas de ellas tienen a alguien que habla el suficiente inglés para responder a tus preguntas. Son de mucha ayuda.

Visas y otros obstáculos burocráticos

Visas, permisos de trabajo, y condiciones de residencia. Este es un asunto muy complicado que nunca parece mantener estable. Y es distinto para cada persona según su país de origen. Las personas que provengan de los Estados Unidos tienen una de las situaciones menos envidiables, si las comparas con las de la gente que viene de otras naciones. Consulta a tu consulado o embajada Japonesa local acerca de las condiciones que te conciernan. Algo que tienes que mantener en mente, sin embargo, es que el gobierno japonés no es tolerante con las personas que estén trabajando aquí ilegalmente, y deportan a las personas que incumplan las leyes. Los japoneses tampoco son tolerantes con otras cosas que pueden no ser consideradas delitos mayores en tu país de origen. Que ni siquiera se te pasen por la cabeza las drogas. Puede que te salgas con la tuya o puede que no. Un tipo que cometió ese error paso un tiempo considerable en prisión (algo nada divertido en Japón ¿de verdad quieres que se te exija estar sentado en seiza en absoluto silencio durante ocho horas al día?) antes de ser expatriado. ¿Tan solo por un poco de marihuana? Si, puede ser así. También podría ser mucho peor.

Te habrás dado cuenta indudablemente llegados a este punto de que he realizado más preguntas que dado respuestas. Esto se debe a que es casi imposible darte información específica para todas las preguntas que sin duda te harás, u ofrecerte consejo en cómo lidiar con las situaciones únicas en las que te vas a encontrar. Hay, sin embargo, varias y muy buenas guías de Japón (He hecho una lista de ellas en forma de apéndice), y puedes remitirte al consejo y la información dado en el excelente ensayo de Patrick Auge en The Aiki News 1995 DojoFinder para más detalles específicos. Pero hay unos cuantos consejos a nivel general que pueden serte de utilidad, los cuales me gustaría ofrecer como una especie de listado.

Temas generales

1. Manten el sentido del humor y el sentido de la proporción. Una de mis abuelas solia decir, ‘No importa cuán mal estén las cosas, podría ser peor’. Tenía razón. Dentro de mil años, no importa cuál sea el problema, posiblemente estés riéndote de él.

2. ¿Has oído hablar de la paradoja de ‘Trampa 22’? Aquí hay otra manera de expresarlo: ‘Cada caso es diferente’. Tienes un problema, uno que está relacionado con algún procedimiento burocrático, necesitando de la intervención de, sorpresa, un funcionario del gobierno o un directivo de una empresa. Es muy similar a lo mencionado anteriormente. Intentas asimismo hacerte cargo del problema pero se te dice que es imposible resolverlo. Recuerda ‘Cada caso es diferente’ antes de empezar a protestar vehementemente (con la consecuente pérdida de don de gentes). Ah, sí: Ayuda remitirse al punto número 1 en tales situaciones.

3. Intenta evitar ser un ‘extranjero desagradable’. No me gusta mucho decir esto, pero es necesario. Recuerda que eres un invitado, un extranjero visitando el hogar de otra persona. Intenta actuar en concordancia. Te has encontrado con una situación realmente confusa, a lo punto número 2, y no tienes ni idea de que hacer. O estas realmente enfadado con todas las inconsistencias, mentiras aparentes, descarada hipocresía (o ignorancia), Algo que la gente de aquí hace sencillamente te enfurece. Lo único que puedes hacer, en realidad, es reir y disfrutarlo. Claro, es un enorme engorro, pero °estas teniendo una aventura! Recuerda los puntos número 1 y 2. Mantén la calma.

Asuntos relacionados con las artes marciales

4. Mantén los ojos, oídos, y el corazón abierto. Lo que sabes, lo que has aprendido antes ciertamente tiene un valor, pero no es probable que tenga un alto grado de relevancia para la vida y el entrenamiento en Japón. Has venido a aprender, ¿verdad? Bien, una de las mejores maneras de hacerlo es poner todo lo que ya ‘sabes’ a un lado durante un poco de tiempo. Deja que las cosas fluyan. Observa. Escucha. Desde luego, haz preguntas, pero hazlo cuando sea apropiado. El budo es un buen ejemplo de una actividad japonesa tradicional, con todas las inconveniencias culturales que lo acompañan. Esto incluye el ser más formal en tu comportamiento de lo que es común en occidente, y aprender mediante la experiencia directa más que mediante la intelectualización. Espera un poco, entonces haz la pregunta. Puede muy bien darse que la respuesta estuviera justo enfrente tuyo todo el tiempo. Esto, por supuesto, es cierto también para las situaciones del día a día.

5. Entrena inteligentemente. Esto es especialmente cierto nada más llegar a Japón. Mira, estás repleto de energía y entusiasmo y quieres bajar a la pista a bailar. Eso está muy bien, (aquí viene) °PERO! vas a pasar por una gran cantidad de estrés: mental, físico, y emocional. No es para nada fuera de lo común para los recién llegados el entrenar durante una temporada (de un mes a seis semanas) y que entonces el estrés y las diferencias culturales les cogen. Sufren una o más heridas muy serias. A veces son físicas, pero pueden ser mentales o emocionales: la desilusión de descubrir que el entrenamiento en artes marciales no es una gran aventura romántica, o encontrarse con que tus ídolos, los maestros japoneses de budo, son, después de todo, como el resto de los seres humanos. Tienen algunas habilidades bastante asombrosas. Pueden parecer (y lo más probable es que lo sean) gente muy especial, pero respiran, comen y se ponen la hakama metiendo primero una pierna y luego la otra, exactamente igual que todas las demás personas del dojo. (Consulta los puntos 1, 2, y 4.)

6. ¿Cómo elegir un dojo? Eres un recién llegado, y todo parece nuevo, estimulante, estupendo. ¿Cuál es la mejor manera de encontrar el lugar adecuado para ti?, ¿dónde vas a entrenar?, ¿quién será tu maestro? Puede que ya haya una situación predeterminada para ti, cortesía de tu maestro o de alguno de tus compañeros de dojo. O puede ser que hayas oído hablar del sensei ‘X’, o del dojo ‘Y’. O puede ser que sencillamente estés vagando por las calles, sin un plan particular en mente. He hecho todas estas cosas en momentos distintos del pasado y todas han funcionado para mí. A veces mejor, a veces no tanto. Mi sugerencia más sincera es que te lo tomes con calma, ve despacio, investiga antes de comprometerte a entrenar con un maestro en concreto o en un dojo en particular. Me gusta observar un entrenamiento en general para poder ver cual es la atmosfera del dojo. ¿Cómo se relacionan los estudiantes avanzados (y los maestros) con los más noveles? ¿Hay un buen ambiente, de confianza y respeto, entre todas las personas que están entrenando ahí?, ¿Es un lugar que transmita alegría? ¿Podrías tener, tendrías, la seguridad de poner en manos de estas personas tu bienestar, tanto físico como mental? Si sintieras que puedes hacerlo, lo sabrías. Esto no significa que el entrenamiento deba ser un juego o que no vayas a recibir algún palo. Es todo parte del proceso. No. Es más profundo, más sutil de lo que podría describir con meras palabras. Tu dojo se convierte en tu hogar y las personas que hay en él se convierten en tu familia. La cuestión es, que puedes elegir, así que ¿por qué no ser cuidadoso al hacerlo? (Los puntos número 1, 4, y 5, son aplicables aquí.)

Creo que va siendo hora de parar con los consejos. Podría seguir y seguir, pero te haces una idea. Para resumir: lee un poco al respecto, haz preguntas a la gente que hayan ido a/entrenado en, Japón, y mantén la calma. Este asunto del budo es demasiado serio como para no disfrutarlo.

Copyright ©1996 Meik Skoss. Todos los derechos reservados.

Este artículo apareció por primera vez en el†The Aiki News 1996 DojoFinder. Para más información sobre esta publicación,consulta AJ Online.

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